¿Por qué IRÁN? ISFAHAN, LA CIUDAD DE LOS NIÑOS POLACOS


 Mis anfitriones son un joven matrimonio, esencia  de la hospitalidad del couchsurfing en un país en el que, por su propia idiosincrasia, es todo perfecto para ello, de hecho sus gentes lo practican desde mucho antes que irrumpiera  esta palabreja anglosajona en nuestras vidas.

 En cambio uso las iniciales de sus nombres, además de por discreción, porque curiosamente, en el país más hospitalario del mundo, couchsurfing, está prohibido.



Está prohibido pero sus habitantes saben como hacer para usarlo. Porque hay mares que no admiten puertas.
 S. es una buena persona, gran amante de la historia de su país y arquitecto. El acompañante ideal para visitar la ciudad.
 F. además de guapa es propietaria de un corazón de oro, y es médico.
 Con ellos descubro otro Irán, moderno, progresista y hospitalario.



Me llevan en volandas a ver la plaza de Naghsh-i Jahan y sus bazares, sus maravillosas mezquitas...
 Todo ello explicado y aderezado además por un arquitecto historiador enamorado de su ciudad.



Aquí es donde toca hacer el corta y pega de la wikipedia sobre Isfahan. Pero yo paso.



¿Para qué hacer un listado de sus mezquitas y bazares si tú, lector, puedes verlo de la manera más sencilla en google?



¿No debería ser mi obligación como blogger contar algo medianamente diferente?
 No me pongo el listón muy alto, no puedo ponérmelo ¿Cuánto tiempo he estado en Isfahan?, apenas unos días. Pero reproducir la wikipedia en mi blog no me parece bien por muchas visitas que proporcione. Ni bien, ni es, además, lo más mínimo emocionante...
 Me interesan otras historias.



Como la que cuenta que Isfahan, además de ser archiconocida como "la mitad del mundo", se la conoce como la "ciudad de los niños polacos".
 Me gusta esta historia en particular porque demuestra bien el carácter de los isfahanís.
 En plena segunda guerra mundial, tras una serie de carambolas, un gran éxodo de polacos deportados en Siberia empezó un gran viaje tras su anmistía. Eran un contingente de 115000, compuesto por 45.000 soldados, 37.000 adultos civiles, y 18.000 niños.
Fue un viaje duro. Primero tuvieron que escapar de las fincas que habían sido asignados, tener dinero para comprar los billetes de tren y viajar durante meses desde Siberia hacia el sur, en condiciones espantosas.
  Hubieron padres que al no poder ir más allá dieron a sus hijos a otras personas que si podían. Y a medida que el viaje continuó, el número de huérfanos se multiplicó.
 Miles de personas murieron por el camino pero en Irán se encontraron con una sorpresa, los iraníes simpatizaron con los refugiados polacos y les dieron la bienvenida. 
  Incluso Su Majestad Imperial Mohammad Reza Shah Pahlavi abrió su piscina privada para los huérfanos. Y, con el tiempo, todos los huérfanos fueron reubicados en Isfahan, junto con muchas familias polacas porque la belleza de la ciudad se considera como una herramienta para su salud física y mental.



Ninguno de ellos volvió jamás a Polonia.



Después almorzamos en un restaurante típico, precioso, donde nos sirven todo tipo de manjares persas. Me presentan a las dos familias y por la tarde F. me deja acompañarla a su clase de español.
 Son siete mujeres y un hombre, me sacan a la pizarra -no me sacaban desde pequeñito-, me preguntan casi de todo 
 -¿Estás casado?
 -¿Puedes señalar tu ciudad?-  Hay un mapa de España en la pared.
 -¿Qué países has visitado?- Les digo alguno.
 -¿Nunca has estado  en la Meca?- Les digo que para los cristianos está prohibido.
 -Qué curioso -me responde una muy sonriente- Al único sitio donde nos dejan ir y tú no puedes.
 Les parece raro, algunas dudan.
 Siguen las preguntas -en español, por supuesto- le toca a una muy atrevida, la verdad lo eran todas, y cada una más guapa que la anterior:
 -¿Por qué tienes tanta energía?
 Me sorprende, y yo sintiéndome mayor, como una caricatura de mí mismo, no sé qué contestarle.
 -No me parece -le digo- que tenga más energía que otro cualquiera, no sé qué decir- respondo mirando a la profesora, busco su ayuda, lleva un pañuelo ceñido, es delgada, su rostro denota inteligencia y carácter, su nariz la hace muy guapa.
 -¿De qué conoces a F.?
 -¿Por qué viajas?
 -Bueno...- aquí meto la pata, lo que pasa es que como estoy en un país con una larga y milenaria tradición poética se me ocurre hacer un símil del que acabaré arrepintiéndome:
 -Viajo porque me gusta encender luces, cada vez que visito un sitio nuevo es como entrar en una casa oscura y encender la luz.
 Claro, enseguida dice una, espabilada y rápida:
-Pues entonces para mí todo el mundo está a oscuras porque no he viajado a ninguna parte...
 Lo dice en farsi pero la profesora me lo traduce. Me siento fatal, debería haber dicho otra cosa, no sé que contestarle, pero debería haberle dicho:
 -Dicen que la persona más sabia del mundo no salió nunca de su pueblo.
 Pero no lo hice.
 Soy especialista en encontrar la respuesta perfecta dos horas después de contestar algo, o peor aún, justo después de contestar lo que no debía.
 Después es mi turno, me toca preguntar.
 Era como un sueño, tenía ante mí siete jovencitas
 -A mí me gusta estudiar español porque quiero trabajar con turistas en Isfahan.- Esto tan anodino adquiere matices muy interesantes cuando quien te lo dice usa un muy sugerente acento que brota de unos carnosos labios, lleva un vaporoso pañuelo colgando del moño, es preciosa, y sonríe.
 -A mí me gusta estudiar español porque me gusta su música.
 -¿La musicalidad  del idioma?
 -Sí...y el reggaetón también.
 Qué cañeras son, la siguiente me dice:
 -A mí me gusta estudiar español porque me gusta Sergio Ramos.
 Esto lo ha dicho la más risueña de todas.
 -¿Sólo por eso? -No puedo evitar responder.
 -Mmmmm... también me gusta Enrique Iglesias...-Se ruboriza, explotan risas en general.
 Una tras otra fueron respondiendo. No me hubiera ido de allí nunca, pero la clase tenía un final. Por suerte salgo acompañado de tres de ellas con las que me voy a visitar el puente Khaju uno de los once de Isfahan..



Era de noche y hacía frío, el puente estaba muy bonito con sus luces encendidas, pero los habitantes de Isfahan,lo encuentran un poco deslucido desde que se secó el río y por debajo de sus arcos no pasa ni una gota de agua.
 -¿Por qué ya no pasa agua por el río?
 -El gobierno se la lleva, fue idea de Ahmadineyad
 Muchos de los iranís que he encontrado no consideran la época más nefasta de Irán la monarquía o la revolución y sus épocas tan oscuras antes o después, sino que toman, tal vez por ser el más reciente, el largo mandato de Ahmadineyad como la época más perjudicial para el país.



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